La historia
Años construyendo me enseñaron menos que un solo fracaso.
En 2019 perdí una empresa que había construido durante años: una tecnología de crédito que Experian distribuía en Colombia, y que puso más de 5 mil millones de dólares en crédito en manos de millones de personas. Hubo fuerzas fuera de mi control. Pero yo era quien la dirigía, y tomé decisiones que la dejaron frágil. Se quedó sin caja y la perdí. Con mi reputación en juego, lo más útil que hice fue dejar de culpar a la tormenta y hacerme cargo del barco.
En qué me equivoqué: había construido una apuesta, no un sistema. Algo que solo sobrevivía mientras las condiciones aguantaran. Así que reconstruí alrededor de lo que debí haber hecho desde el principio.
Todo lo que construyo ahora viene de ahí. El fracaso no fue mala suerte que sobreviví; fue la educación que me enseñó a construir cosas que no se rompen. Y a hacerme cargo cuando se rompen.